Introducción
La Navidad es una de las celebraciones más difundidas en el mundo occidental, asociada al nacimiento de Jesucristo, la familia y la luz. Sin embargo, dentro de la tradición yoruba y las religiones afrodescendientes, esta fecha no forma parte del calendario ritual original.
Aun así, el practicante contemporáneo convive con estas fechas desde una mirada de respeto, sincretismo y, sobre todo, aprovechando la energía de cierre de ciclo para fortalecer su espiritualidad. Este artículo explora qué se celebra realmente en el mundo yoruba durante diciembre y cómo armonizar ambas visiones.
¿Qué se celebra en la Navidad? (La visión occidental)
Desde la tradición cristiana, la Navidad conmemora el nacimiento de Jesús y la llegada de la luz divina. Se exhalta el amor, el perdón y la unión familiar. Con el tiempo, ha adoptado un componente social de «balance» que resuena con muchas otras espiritualidades.
La visión yoruba: Ciclos, Ashé y Naturaleza
A diferencia del calendario gregoriano, la tradición yoruba se organiza según el movimiento del Ashé (fuerza vital) y los ciclos de la naturaleza. Las celebraciones no son impuestas por una fecha fija universal, sino por:
- Consultas oraculares (Ifá o Diloggún).
- Linajes familiares y casas de santo.
- La relación directa con los Orishas.
Semejanzas: Puntos de contacto espiritual
Aunque los orígenes son distintos, existen puentes simbólicos:
- La Renovación: Mientras la Navidad celebra un nuevo nacimiento, el yoruba busca la renovación a través del Ebbó y las limpiezas para alinear su Ori (destino).
- La Luz: La luz navideña tiene su paralelo en el Ashé, la energía que vence la oscuridad y sostiene la existencia.
- La Familia: La Navidad reúne a la familia sanguínea; en nuestra tradición, la Familia Espiritual (el padrino, la madrina y los hermanos de fe) y los Ancestros (Egún) son el pilar central.
El «Diciembre Yoruba»: Lo que realmente sucede
Aunque no celebramos el 25 de diciembre como fecha litúrgica, el mes de diciembre es vibrante y cargado de poder en nuestras casas:
1. El Mes de los Orishas Guerreros y Sanadores
Debido al sincretismo, diciembre marca festividades fundamentales:
- 4 de diciembre (Shangó): El mes abre con la fuerza del rayo y el tambor, celebrando la justicia y la danza del rey de Oyó.
- 17 de diciembre (Babalú Ayé): Un momento de profunda devoción donde se pide por la salud y la sanación de los males físicos y espirituales.
2. Purificación y Cierre de Ciclo
En lugar de solo decorar, el practicante yoruba se limpia. Es común realizar:
- Baños rituales (Omiero o flores): Para quitar las densidades del año que se va.
- Limpiezas del hogar: Uso de cascarilla, sahumerios y el ritual del coco para despejar los caminos de la casa.
- Atención a Egún: Se sirven platos especiales a los ancestros para agradecer su guía durante los meses pasados.
3. El evento cumbre: La Letra del Año (1 de enero)
Para la comunidad yoruba, el momento de mayor trascendencia no es la Nochebuena, sino la madrugada del 1 de enero. Los sacerdotes (Babalawos) se reúnen para obtener la Letra del Año, el oráculo que regirá los próximos 12 meses, indicando qué Orisha gobierna, qué sacrificios hacer y qué evitar para tener éxito.
Diferencias fundamentales para el practicante
Es vital recordar que:
- No hay una figura mesiánica: Cada persona es responsable de su propio destino y de cultivar su relación con su Ángel de la Guarda.
- El 25 de diciembre es cultural: Se participa de la cena familiar como un acto de amor y convivencia (paz y gratitud), pero la verdadera «liturgia» ocurre en el cuarto de santo o frente a nuestras deidades.
Conclusión
La Navidad y la tradición yoruba hablan, desde lenguajes distintos, de la necesidad humana de luz y comunidad. Comprender estas diferencias nos permite caminar con identidad: podemos compartir el pan en familia un 24 de diciembre, mientras mantenemos nuestra fe intacta, preparándonos para recibir con Ashé y limpieza las bendiciones del nuevo ciclo que Ifá nos anuncie.



